Por Sol.
Fe y cultura: dos realidades entrelazadas
Si la apologética es lo que hacemos para comunicar el evangelio, la cultura es el contexto en el que lo hacemos. Nuestra apologética no será efectiva si está desconectada de las culturas en las que nuestra audiencia habita y se expresa.
Seguramente, dentro de tus círculos cristianos, habrás escuchado la frase: “Jesús es la respuesta”. Pero la respuesta… ¿a qué pregunta? Reflexionemos:
¿Qué preguntas se está haciendo nuestra generación?
¿Cómo conectar el evangelio con las inquietudes de nuestros amigos, compañeros de estudio o trabajo?
En otras palabras: ¿cómo conectamos el evangelio con nuestra cultura en particular?
¿Qué entendemos por cultura?
Cuando hablamos de cultura, ¿a qué nos referimos exactamente? ¿A la cultura posmoderna? ¿A la cultura evangélica latinoamericana, norteamericana o peruana? ¿A las costumbres familiares? ¿O al arte en forma de música, películas y series?
Daniel Strange, en su libro Plugged In, define la cultura como “el conjunto de historias que nos contamos para hablar sobre el significado del mundo”1. La cultura es, en esencia, una forma de entender la vida —incluso si esa conclusión es que la vida no tiene sentido—. Y esas historias culturales no son simple entretenimiento: transmiten verdades más profundas sobre la vida, la moralidad y la naturaleza humana.
Una experiencia en la intersección cultural
Hace aproximadamente un año comencé a vivir en la multidiversa ciudad de Londres. En poco tiempo, conocí historias de distintas culturas al interactuar con nuevos amigos. Mis fines de semana eran un mosaico cultural:
Estar en un hotpod después de un hiking con amigos,
Almorzar con un amigo italiano y una amiga turca hablando sobre su boda musulmana en Ankara,
Bailar Punjabi durante el Diwali en el centro de Londres, junto a compañeros indios que representaban el 30% de mi promoción.
A la vez, todos compartíamos una cultura globalizada: usamos Instagram, vestimos jeans y camisetas, tomamos café en Pret antes de clases.
¿Cómo conectar la fe con todas estas culturas?
En un mundo con tal diversidad, ¿cómo puede un cristiano conectar su fe con cada una de estas expresiones culturales?
Aquí es donde entra el concepto de “cumplimiento subversivo”, planteado por misiólogos del siglo XX.
“Subversivo” hace referencia a la tensión entre el cristianismo y otras cosmovisiones.
“Cumplimiento” alude a las verdades dentro de esas cosmovisiones que encuentran su realización en el evangelio.2
Cada cultura, al ser creada por seres hechos a imagen de Dios, tiene elementos de gracia. Pero también, al ser caídos, suplanta esa gracia con ídolos culturales: buenas cosas convertidas en fines últimos.
Al analizar una cultura, hallaremos anhelos, deseos, aspiraciones… entonces, podemos preguntarnos:
¿Qué verdades cristianas reflejan?
¿En qué se desvían de los anhelos correctos?
¿Cómo responde el evangelio a esas inquietudes?
Cuatro pasos para confrontar y conectar
Siguiendo a Daniel Strange, estos son cuatro pasos clave para aplicar el cumplimiento subversivo y conectar nuestra fe con cualquier cultura:
- Entrar
Sumergirse en la cultura. Escuchar activamente las historias, prácticas y valores que la forman. - Explorar
Identificar los elementos de gracia y también los ídolos que moldean esa cultura. - Exponer
Revelar los ídolos como fraudes destructivos que ofrecen promesas que no pueden cumplir. - Evangelizar
Presentar a Cristo como el cumplimiento subversivo: la verdadera respuesta a las preguntas profundas, el cumplimiento de sus mayores anhelos.
La cultura cambia, y eso nos da esperanza
Las culturas cambian con el tiempo. Y esa es una buena noticia. Porque significa que el evangelio puede ser predicado y encarnado de formas siempre relevantes.
Los cristianos, en nuestros hogares, amistades, trabajos y ministerios, podemos confrontar y conectar la más grande historia —el evangelio— con cosas tan cotidianas como juegos, películas, conversaciones, arte o redes sociales.
En este cruce de caminos entre fe y cultura es donde estamos llamados a actuar:
con humildad, pero también con convicción, sabiendo que el evangelio es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree (Romanos 1:16).
- Daniel Strange, Plugged In, págs. 23-24.
- Norman L. Geisler & Ron Rhodes, Conviction Without Compromise: Standing Strong in the Core Beliefs of the Christian Faith.


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