¿Cómo podemos hacer la apologética culturalmente relevante?

Escrito por Daniela Valenzuela Reyes, MAC Apologética

Nos encontramos en una época donde aparentemente la razón ha sido dejada de lado. La verdad es acallada para dar paso a que cada individuo viva “su propia verdad”. En este contexto la práctica de la apologética parecería obsoleta; sin embargo, si pensamos de esa manera, estamos olvidando que el ejercicio apologético no es una moda que surgió recientemente, sino es un mandamiento que podemos encontrar en 1 Pedro 3:15. ‘En cambio, adoren a Cristo como el Señor de su vida. Si alguien les pregunta acerca de la esperanza que tienen como creyentes, estén siempre preparados para dar una explicación…” . Al creer que la práctica apologética está obsoleta, estamos asumiendo que hay mandamientos en la escritura que están igualmente obsoletos. Pero como cristianos sabemos que su palabra “nunca pasará” (Mateo 24:35). La palabra se mantiene como nuestro norte para perseverar en este ministerio.

Por esa razón, hay dos creencias populares que debemos desmentir y un cambio que debemos realizar en la manera que exponemos. De esa manera el ministerio apologético volvería a ser culturalmente relevante como lo fue anteriormente con las influencias de grandes de la fe como C.S.Lewis.

La primera creencia a desmentir es que el presentar defensa de la fe es solo para las personas del mundo académico, como filósofos, científicos, u otros similares. Se cree que no es para todos los miembros de la iglesia. Sin embargo el apóstol Pedro, en su carta citada al principio, no le escribió únicamente a este tipo de personas sino a todos los miembros del cuerpo de Cristo. A todos nos han surgido preguntas apologéticas como “¿quién creó a Dios?” “¿Son posibles los milagros?” “¿Se opondrá la ciencia a la fe?”. Dios mismo nos ha dado habilidades que nos permiten preguntarnos esa clase de preguntas e ir tras las respuestas. Este solo hecho nos demuestra que la práctica apologética no es para un grupo selecto, sino un ejercicio que debe ser parte de nuestra cotidianidad.

La segunda creencia que le quita relevancia cultural al ejercicio apologético es la de afirmar que para los jóvenes ya no es importante tener evidencias que sustenten su fe. Se nos olvida que la educación que han recibido nuestros jóvenes les ha incentivado a creer con mayor confianza en aquello que puede ser comprobado con hechos. Greg Stiers lo explica así “Cualquier declaración con respecto a la muerte de la apologética ha sido grandemente exagerada… aquellos que creen que la apologética no es importante para evangelizar jóvenes postmodernos ha mal diagnosticado esta generación como puramente relacional; estos jóvenes son racionales también” (1). En mi ejercicio como profesora de religión cristiana para adolescentes, éste suele ser un factor sorpresa para los jóvenes, ellos no suelen saber o siquiera imaginar que podemos abordar los temas centrales de nuestra fe, como la resurrección de Jesucristo, con argumentos históricos sólidos. La enseñanza apologética les da mayor confianza para hablar de su fe y compartirla.

Por otro lado, en cuanto al cambio que debemos realizar, existen círculos cristianos en donde la exposición apologética no pasa más allá de solo exponer argumentos teóricos. Esto puede parecer muy frío, porque se deja de hacer referencia al impacto que la apologética tiene en el diario vivir de nuestra fe. Por ese motivo muchos cristianos que anhelan día a día ser edificados, se terminan desalentando y alejando de la apologética. Por lo tanto el desafío está puesto para los que han decidido dedicarse a la predicación apologética. Debemos conectar las perfectas maravillas y la luz de nuestro Dios que encontramos en los argumentos científicos, históricos, morales y culturales con cada una de nuestras vidas, tales revelaciones pueden alentar una actitud adoradora ya que la fe pasa mas allá de un contexto personal, sino completo. Dios sobrepasa la intimidad de nuestro cuarto, y con la apologética podemos concientizar a las personas de esto.

Debemos considerar todo lo anterior sin olvidarnos que detrás de cada pregunta hay una persona. La cultura está conformada por el multiforme grupo de personas, y si queremos hablar de relevancia cultural debemos llegar a cada una de ellas. Conozcamos las historias de las personas que preguntan, entendamos de dónde surge cada pregunta, porqué surgió y tal vez de esa manera antes de que el argumento sea necesario, lo sean palabras de consuelo y restauración. Somos llamados a presentar defensa con mansedumbre y reverencia; mansedumbre como la de nuestro Jesús. Tener la actitud de Jesús, ser como Él, en la exposición y defensa de la verdad nos dará siempre relevancia cultural, ya que Él nunca dejó de serlo.

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